Humberto Galindo

Humberto Galindo

(Adolfo Humberto Galindo Galindo)



Nació un 11 de agosto en Zaragoza, Coahuila. Es el menor de los cuatro hijos de don Arnulfo Galindo Zamora y doña Consuelo Galindo Ramírez.

A los ocho años tuvo su primer encuentro con el arte, pero le costó un manazo en la cabeza… Su maestra le pidió que escribieran un poema, y cuando lo leyó no creyó que fuera suyo. Estaba dedicado a México.

Cuando contaba con 12 años, en Sabinas, Coahuila había una estación de radio, la XEBX, que invitaba al público a enviar poemas. Humberto acostumbraba a mandar los suyos y cuando los leían al aire, sentía una gran satisfacción.

Poco después empezó a hacer canciones. Su innata facilidad para escribir versos se combinó con las melodías que en forma lírica se desarrollaban en su mente, y decidió emigrar a la ciudad de México, para buscar oportunidades de trabajo, y eventualmente dar a conocer sus canciones.

La vida en la capital no fue fácil para Humberto, y para sobrevivir desempeñó varios oficios. Cuando trabajaba en un gimnasio del centro de la ciudad, frecuentaba un lugar llamado La Metralla. Ahí conoció a Pepe Jara, con quien estableció una buena amistad, y lo llevó a RCA Víctor, en donde fue contratado en exclusividad como compositor.

Desafortunadamente los resultados artísticos que Humberto esperaba no se concretaron, por lo que volvió a emigrar, esta vez a Guadalajara y después a Chicago, desempeñando otras actividades para vivir.

De regreso a Coahuila, en la ciudad de Piedras Negras, se encontró con Vicente Fernández, a quien había conocido tiempo atrás, y el cantante le preguntó por una canción que le había pedido hacía tiempo y no pudo entregársela por diversas circunstancias; así, Vicente se llevó las canciones Mi noche buena, la primera que grabó de Humberto, a la que seguirían otras como Pablo del Monte y Se vende un caballo.

Posteriormente el grupo Bronco, con la canción de Galindo Voy a tumbar la casita, logró la proyección que lo catapultó a los primeros planos de popularidad. En adelante, esta agrupación norteña incluyó en su discografía varias canciones de Humberto, entre otras, Con dinero, La muñeca flaca, Ni quemando las cobijas, La profesora güera, Un golpe más (que obtuvo un premio Grammy), Cinco locos, Arriba, Devuélveme el corazón y Cerré las puertas de mi alma.

Uno de los éxitos indiscutibles de Humberto Galindo es la canción Compré una cantina, interpretada originalmente por Los Cardenales de Nuevo León, y que posteriormente ha registrado más de una veintena de grabaciones, entre las que destacan las de Ramón Ayala y el grupo Pesado. Con Cardenales también se colocaron en el gusto del público los temas Pero tu recuerdo no, Que no lo sepa, La baraja, La Cosecha y A que no, y con el grupo Límite, Préstame esta noche.

Después surgió La última muñeca, un valsecito que por su letra propició el nacimiento de una nueva tradición en varias ciudades del país para las fiestas de 15 años, en la que el padre de la quinceañera baila con su hija esta canción y le entrega una muñeca.

Este tema también ha tenido a lo largo de los años varias grabaciones, con algunas de las agrupaciones musicales más afamadas del país, como Barón de Apodaca y Los Huracanes del Norte, y la más reciente, a cargo de Los Tres Tenores Mexicanos, integrado por Humberto Cravioto, Alberto Ángel El Cuervo y Valente Pastor.

David Reynoso, Chelo Silva, Amalia Mendoza, Flor Silvestre, Gerardo Reyes, Lalo Mora, Mandinga, Banda Cuisillos, Palomo, Rulli Rendo, Huracanes del Norte, son algunos más de los artistas que han interpretado las obras de Humberto Galindo.

Entre los momentos emotivos que Humberto Galindo recuerda especialmente en relación a sus canciones, está aquel de cuando se encontraba comiendo con su familia en un mercado de la ciudad de Aguascalientes, y apareció un niño con una guitarra vieja y un agujero en su camisa, cantando Se vende un caballo… “creí que el chiquillo no se sabría la canción, porque es muy larga, pero sí, la cantó completa y eso me hizo ver que mis canciones le han llegado al público”.

Otro lo vivió en Muzquis, Coah., cuando escuchó en la radio su canción Primera, Segunda y Tercera, interpretada por María Dolores Pradera. Su emoción fue grande, pero fue mayor cuando María Dolores le envió un saludo y lo felicitó por esa canción. Años después la conoció personalmente en Monterrey.

Aunque un poco alejado de ambiente artístico, Humberto Galindo no pierde la inspiración que lo ha caracterizado durante su larga trayectoria como autor y compositor y sigue creando canciones que espera muy pronto dar a conocer.

En octubre de 2010, Humberto Galindo fue homenajeado por la Sociedad de Autores y Compositores de México, con el reconocimiento Trayectoria 25 y más…