Nació el 25 de julio de 1926 en Fresnillo, Zacatecas. Sus padres fueron Juan Méndez y María Sosa. Falleció el 19 de junio de 1995 a consecuencia de complicaciones diabéticas, infarto y embolia, que le habían obligado a hospitalizarse. Su municipio colindaba con un pequeño pueblo eminentemente minero, donde se venera al Santo Niño de Atocha y al niño de Plateros, cuyas imágenes se han considerado durante años como milagrosas. Aquéllos son lugares donde las minas siguen produciendo. Nació en el seno de una familia muy pobre, su padre era minero y como consecuencia, murió de tuberculosis.
Tuvo varios hermanos y hermanas: AGRIPINA, ANGELA, AMANDA, ANTONIO, JUAN y MANUEL. Todos ellos, conforme crecían, eran enviados a trabajar a diferentes casas. Desde niño, fue muy alegre y trabajador, destacaba entre ellos. Creció en casas donde hacía labores de mozo y mandadero y le obsequiaban ropa de niños que en esos sitios vivían. Entre sus once y doce años, le asignaron el trabajo de llevar canastas con comida a la salida de una de la mina Buenos Aires. Le ilusionaba poder comer lo que sobraba, que en ocasiones no era poco. A esas sobras se les llama ‘crestas’. Aún cuando iban a trabajar fuera de casa, por las noches volvían a dormir. Recuerda con nostalgia el cariño de su madre emocionada al verlo llegar, escuchándolo platicar del trabajo y dándole el dinero que le pagaban. Dormía junto a una ventana por la que observaba las estrellas y la luna.
Asistía a clases, era de buena memoria y facilidad de palabra. En sexto grado siempre tuvo la cualidad de dar las lecciones con simpatía. Consiguió trabajo en la Hacienda Proaño, donde vivían norteamericanos dueños y jefes mineros, él trabajaba con JOE WRIGHT TERRAL, quien consideraba el lugar como un oasis. Era un gran reconocimiento portar gafete de la hacienda. Prácticamente fue adoptado por el dueño y su esposa. Le asignaron cuidar durante ciertas horas al día a su hijo de tres años. Para entretenerlo acostumbraba pasearlo en un carrito halando una manivela, lo mantenía contento. Fue muy feliz en esa época. Un día, al ir a dejar la comida a la mina, el pequeño, que debería dormir, salió de su cuna y se dirigió a un montículo de arena cercano a las vías del tren. Al parecer, resbaló y cayó a las vías al pasar el tren. Su muerte fue inmediata. Al sepelio acudió un solo niño halando un carrito con flores. Fue un cuadro muy triste. Los padres decidieron irse del pueblo, recomendándolo en el hospital del que eran dueños. Aún era joven, pero lo aceptaron debido a esta recomendación. Ahí, desayunaba, tendía camas, ayudaba a los enfermos, lavaba utensilios, asistía en Rayos-X, trapeaba pisos y; en ocasiones, ayudaba en el anfiteatro. Hacía todo por aprender y ser útil, llegando a ser indispensable.
Silbaba sus primeras composiciones haciéndose acreedor a notificaciones de no silbar y cantar en horas de trabajo, pero él continuaba. Precisamente en su tierra natal comenzó a componer influenciado por su vida campirana y las costumbres lugareñas. Influencias evidentemente presentes en sus canciones. Dió a conocer su material al grupo musical local, que tocaba en fiestas y reuniones. Un día tocaron algunas de sus canciones en el burdel local e iba de cuando en cuando a escucharlas. Entre las canciones que interpretaban estaba “PERVERTIDA”, que se titulaba igual que una de AGUSTÍN LARA, aunque de contenido diferente. Conoció gente que frecuentaba el lugar y conoció a una joven que aumentó su inspiración para componer.
En su juventud fue a Ciudad Juárez en busca de oportunidades. Desde que lavaba platos en un puesto callejero, pasó un tiempo hasta que conoció a GABRIEL GÓMEZ, quien después le grabaría un acetato pequeño. Pasó un sin fin de contratiempos y regresó a su pueblo. Viajó después al Distrito Federal, sin imaginar que se quedaría, al llegar fue llevado por un amigo con su tío Felipe, portero de un edificio. Se quedó con él un tiempo y fue a vivir con su tío CLEMENTE SOSA, donde una tía le invitó a acompañarle a la Basílica de Guadalupe. Se encomendó con fervor para ser compositor, ofreciéndole una canción para el siguiente año. No faltó, desde entonces, a su cita anual del 12 de diciembre. Al regresar al año siguiente, había conseguido empleo como jalador de aplausos en la XEW con SEVERO MIRÓN. La canción que dedicó esa ocasión a la Virgen, fue interpretada durante varios años, junto con ‘Las Mañanitas’, por LOLA BELTRÁN.
Trabajó en CINEBOX COMPANY como Ayudante de Productores, cerca de la XEW, ahí sus jefes eran JUAN GABRIEL MARTÍNEZ y MARGARITA MICHELANA. Convivió con Jefes de Escritores de los programas “LEY MEX”, “GRACIAS DOCTOR” y “LA HORA MEJOR, CON MEJORAL”. Ayudaba en el Departamento de Radio compaginando y sellando guiones. Al acompañar a JORGE “POLILLA” GUTIÉRREZ en la XEW en “LA HORA MEJOR, CON MEJORAL”, tuvo una gran oportunidad. Conoció a LOS TRES DIAMANTES, los acompañó en gira por Estados Unidos y Cuba como Maestro de Ceremonias. Se convirtió en su Secretario. Compuso una canción como agradecimiento. Hubo muchos viajes más, por lo que conoció a MARIANO RIVERA CONDE. Dejó de trabajar con el Trío, iba a regresar a su pueblo pero le sugirieron diera a conocer sus canciones. Recibió un anticipo de regalías y al poco tiempo, sus canciones eran interpretadas con éxito por MIGUEL ACEVES MEJÍA; mismo que le grabó muchas más.
Conoció a LOLA BELTRÁN en casa de “EL INDIO” FERNÁNDEZ, ‘convirtiéndose en su Compositor de Cabecera’. Para 1952, habían alcanzado el éxito: “LA LUNA DIJO QUE NO”, “HABANA”, “QUE ME TOQUEN LAS GOLONDRINAS”, “TRES DÍAS”, “PUÑALADA TRAPERA”, “DESAFÍO”, “EL TREN SIN PASAJEROS”, “LAS REJAS NO MATAN”, y “HUAPANGO TORERO”. Compuso “GORRIONCILLO PECHO AMARILLO”, “CUCURRUCURU, PALOMA”, “LA MUERTE DE UN GALLERO”.
Entre sus intérpretes suenan: PEDRO INFANTE, JAVIER SOLÍS, LOLA BELTRAN, AMALIA “LA TARIACURI” MENDOZA, LUCHA VILLA, MIGUEL ACEVES MEJÍA, y muchos más.
Trabajó como escritor para televisión de libretos para programas folklóricos como “DOS GALLOS EN PALENQUE”: Fue galardonado en diversas ocasiones con diplomas, homenajes, discos de oro, étc.
Sus mayores satisfacciones fueron los logros obtenidos dese pequeño, las etapas de su infancia, sus composiciones, el cargo que ocupó en la Mesa Directiva de la SOCIEDAD DE AUTORES Y COMPOSITORES DE MÚSICA (SACM), su familia y amistades.
El maestro tuvo cinco hijos: MÓNICA, MIRNA, TOMÁS, EDUARDO y GABRIELA. Todos casados, excepto EDUARDO, le dieron nueve nietos: PALOMA, MONICA y SERGIO, hijos de MÓNICA. GUILLERMO, MAYTÉ y DANIEL, hijos de MIRNA. YOLANDA y TOMÁS, hijos de TOMÁS. MARÍA GABRIELA, su nieta más pequeña es hija de GABRIELA.
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