Musicalmente hablando, 1945 fue un año clave en la historia del Derecho de Autor en México. El maestro Alfonso Esparza Oteo y un entusiasta grupo de colegas de ese medio artístico, motivados por la necesidad de tramitar ante las autoridades correspondientes el reconocimiento de los Derechos de Autor, decidieron fundar la primera agrupación de Autores y Compositores, cuyo objetivo principal era el de hacer valer los derechos autorales en nuestro país.
De esta forma, nace el Sindicato Mexicano de Autores, Compositores y Editores de Música (SMACEM), cuyas oficinas generales fueron abiertas en un pequeño despacho ubicado en el centro de la ciudad.
Sin embargo, como legalmente una organización sindical no está autorizada para realizar cobros de derechos de ejecución pública, en agosto de 1949 llevaron a cabo los ajustes necesarios para constituirse como una Asociación Civil, cediéndole la totalidad de los derechos a un nuevo organismo que denominaron: Sociedad de Autores y Compositores de México, A.C. De hecho, fue en esta época cuando se asentaron las bases para el cobro legal a los usuarios de Música.
Siete años más tarde, en 1956, fue inaugurado un edificio de cuatro niveles que daría albergue a las nuevas oficinas de la sociedad, y en 1958, su labor se acrecienta y logran empezar a cobrar los derechos de la Música mexicana generados en el extranjero.
Con los años, su intenso trabajo sigue fructificando, y para 1971, debido a las lógicas necesidades de crecimiento que imperaban en aquellos días, la SACM se reubicó a las instalaciones donde permanece hasta nuestros días.
Acoplándose de manera natural a los nuevos tiempos, entre 1983 y 1985 la Sociedad llevó atinadamente a cabo varios cambios estructurales, como la modificación de su razón social de Asociación Civil a Sociedad de Autores, y la puesta en marcha del programa de interés social a sus miembros con la afiliación al Seguro Social y servicios médicos integrales, además de la firma de convenios con la mayoría de organizaciones de usuarios de Música, abarcando los cobros de Derecho de Autor en casi todos los rubros que existen en el país. Todos estos bien elaborados movimientos, permitieron a la SACM constituirse como una Sociedad de Derecho Integral, lo que la califica como la única facultada para defender y cobrar los derechos de autor generados por utilización de la Música en territorio mexicano.
Continuando con un práctico sentido de adaptación, en 1997 entró en vigor la nueva Ley de Derechos de Autor, y con ello, la SACM cambió su razón social a Sociedad de Autores y Compositores de Música, Sociedad de Gestión Colectiva de Interés Público.
Finalmente, en 2007 la SACM entra en otra nueva etapa de actualización, cambiando su imagen corporativa además de su razón social a Sociedad de Autores y Compositores de México, Sociedad de Gestión Colectiva de Interés Público.