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Música y Cine


Conoce a detalle algunas de las películas más exitosas musicalizadas por nuestros compositores mexicanos.

Toscano
Se le atribuye a Salvador Toscano ser el primero en adquirir un proyector de cine, sus accesorios, una dotación de películas y la instalación de una sala de proyección llamada Cinematógrafo Lumiere ubicado en la calle de Jesús María Nº 17. Dichas proyecciones eran acompañadas generalmente de música en vivo ejecutada por uno o varios instrumentistas. Como dato interesante en 1905 La Orquesta Típica de Zacatecas dirigida por Antonio Martínez realizó giras por el norte del país acompañando proyecciones cinematográficas. Algunos grupos de cámara que también acompañaban proyecciones fueron: el sexteto Uranga, y los quintetos de Islas, de Urresti y el de Reyes Palacios que incluso estaba especializado en la improvisación acoplada al filme. Posteriormente algunos músicos como Alfredo Carrasco, Silvestre Revueltas y Carlos Chávez, entre otros fueron en algún momento de su vida músicos de cine. Con el advenimiento del cine sonoro en 1927, varios compositores mexicanos incursionaron el género de la música cinematográfica también llamada música incidental.

La primera película mexicana en incorporar el elemento sonoro fue Más fuerte que el deber, de 1929, de Rafael J. Sevilla en la que participaron como compositor de la música de fondo Jesús Corona y canciones de Mario Talavera, desafortunadamente el sistema a base de discos fue muy defectuoso. Santa de 1931 es considerada la primera cinta sonora mexicana que incorporó la técnica del sonido directo. La dirección corrió a cargo de Antonio Moreno, un actor español con carrera en Hollywood, y el papel principal fue encomendado a Lupita Tovar. En el aspecto musical se contó con la participación de Miguel Lerdo de Tejada y canciones de Agustín Lara.

Pero sin duda la música incidental más poderosa e interesante hecha en nuestro país fue la realizada por Silvestre Revueltas para las siguientes películas: Redes (1936) de Fred Zinnemann y Emilio Gómez Muriel; La noche de los mayas (1939) de Chano Urueta y Vámonos con Pancho Villa (1935) de Fernando de Fuentes.

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